La Lechuga Cultivo y Propiedades

En este texto tratamos los aspectos más importantes sobre la lechuga, centrándonos en sus propiedades y su cultivo.

La lechuga es una planta anual (a veces cultivada como bienal) que pertenece a la familia Compositae. Esta planta comestible se conoce científicamente como Lactuca Sativa y existen numerosas variedades.

La lechuga es una verdura indispensable en las cocinas de medio mundo. Si queremos ensaladas frescas y crujientes, la lechuga es una elección que no nos decepcionara.
Su cultivo es muy simple y con algunos trucos esenciales podemos cosecharla durante la mayor parte del año.

Es una planta anual con hojas más o menos anchas, ovoides o alargadas y según la variedad tiene diferentes colores, desde el verde hasta el rojo.

Historia de la lechuga

La Lactuca sativa es una planta cultivada desde tiempos inmemoriales.

Carlomagno recomienda su consumo y cultivo en su prestigioso “Capitulare de villis vel curtis imperii“. En este texto se promueve el cultivo de las variedades Lactuca virosa y Lactuca serriola, predecesoras de la actual Lactuca sativa.

El nombre “Lactuca” proviene del latín y hace referencia al líquido de aspecto lechoso que segregan los tallos al cortarlos. Mientras que el epíteto “sativa” común en muchas plantas, quiere decir especie cultivada.

Propiedades lechuga
Detalle de una planta de lechuga.

Características de la lechuga

Tiene una raíz primaria bastante gruesa y corta, rodeada de pequeñas raíces secundarias.

Las hojas pueden ser lisas o rizadas, redondas u ovaladas. Los colores van del verde al rojizo. En algunas variedades la parte central forma una cabeza globular, es decir un corazón de hojas más pequeñas, muy tiernas y crujientes conocidas como cogollos.

El ciclo vegetativo dependiendo de nuestras intenciones puede comprender dos fases:

  • En la primera, que podríamos llamar fase vegetativa, crecen las hojas y dependiendo de su destino final, cuando se hayan desarrollado lo suficiente se corta la planta para consumirla.
  • La segunda etapa es la fase reproductiva. Si no cortamos la planta y la dejamos crecer, del centro surge un tallo con flores en la parte superior, que más tarde producirá las semillas.

Hábitat y cultivo adecuado de la lechuga que favorece sus propiedades

El cultivo de lechugas es bastante simple y todas las variedades pueden ser cultivadas en un huerto o jardín familiar, incluso también en grandes macetas de una terraza o balcón.

Para facilitar el desarrollo de nuestra cosecha de lechugas debemos tener en cuenta diferentes aspectos:

Clima adecuado para el cultivo de las lechugas

La planta Lactuca sativa prefiere los climas templados y no puede soportar el frío intenso ni el calor seco.

Las lechugas se pueden cultivar con buenos resultados en climas y estaciones templadas. De hecho, son muy sensibles al frío y al calor excesivos. Otro factor a tener en cuenta son las horas de luz y oscuridad durante el día.

Las temperaturas extremas y el exceso de luz (por ejemplo, en julio y agosto) provocan resultados negativos para este cultivo.

Por lo tanto, es ideal cultivar estas plantas desde el final del invierno hasta junio (o el final de mayo para las regiones del sur) y cultivar otras hortalizas de hoja en medio del verano. Posteriormente puedes volver a la lechuga a partir de principios de septiembre.

Sustrato propicio para el cultivo de las lechugas

En general, el suelo debe estar suelto y bien labrado, ya que la lechuga tiene un modesto sistema de raíces que se expande principalmente en la capa superficial del suelo.

Sin embargo, para entrar en más detalle, los diferentes tipos de lechuga tienen necesidades significativamente diferentes a este respecto:

Las variedades de lechuga encapuchada (cerrada o abierta) crecen bien en cualquier suelo y también se adaptan bien a los suelos pobres y secos. Por lo tanto, es una buena elección para todos los tipos de tierra.

Por otro lado, la variedad de lechuga romana es más exigente. Sólo crece bien si el suelo tiene una buena textura y es rico en materia orgánica. Por lo tanto, los suelos limosos o ligeramente arcillosos son ideales para este tipo de lechuga. Pues son capaces de retener el agua, pero no crean un estancamiento excesivo de la misma.

Podemos añadir que el pH ideal para cultivar lechugas es el neutro, pero toleran bastante bien los sustratos subácidos.

Cultivo plántula lechuga
Detalle del cultivo de una pequeña plántula de lechuga.

¿Germinar semillas de lechuga o comprar las plántulas?

Como con casi todas las plantas hortícolas, antes de comenzar un cultivo uno se pregunta si comprar las plántulas o producirlas independientemente a partir de sus semillas.

Para responder a esta pregunta, debemos tener en cuenta que es una elección personal que depende de cada caso particular.

Sin embargo, hay que destacar que en general, las bandejas de plántulas que se venden en los mercados no contienen menos de nueve elementos, que casi con toda seguridad estarán listos para su consumo al mismo tiempo.

De esta manera, para una familia de tamaño normal (3-4 individuos), existe el riesgo de que se desperdicie parte de la cosecha.

Por lo tanto y dependiendo de cada caso en particular, es posible que nos interese hacer nuestros propios arreglos de germinación y siembra. Realizando diversas siembras semanales de 4 o 5 plántulas (dependiendo de nuestras necesidades).

Una vez iniciado el proceso siempre tendremos elementos disponibles para reemplazar, las plantas que se acaban de tomar.

¿Cómo sembrar las semillas de lechuga?

Según las condiciones climáticas y la técnica de cultivo, la siembra puede realizarse en el semillero o directamente en el campo abierto.

En el primer caso nos equiparemos con bandejas de panales insertando dos semillas en cada habitáculo. Se cubre con vermiculita agrícola o con una capa de máximo 1 cm de sustrato.

Posteriormente se vaporiza abundantemente y se coloca en un invernadero o se cubre con una película plástica. Lo ideal es ubicarlas en un lugar con buena luz, pero no con sol directo.

Recuerda ventilar al menos una vez al día para evitar la putrefacción. Para este tipo de siembra se necesita alrededor de 1 g de semillas por metro cuadrado.

Si queremos sembrar en campo abierto, podemos hacerlo enterrando de cada vez de 3 a 5 semillas a unos 30 cm de distancia en la fila y entre las filas.

En todos los casos, una vez que se ha producido la germinación, se debe llevar a cabo una selección, dejando sólo a los individuos más vigorosos.

El transplante en caso de ser necesario se hace después de un mes, cuando las plántulas alcanzan una altura de unos 6 cm. Si estamos cerca del invierno es bueno enterrar el cuello. En las otras estaciones es mejor dejarlo ligeramente descubierto para evitar la aparición de enfermedades.

Otros aspectos de la siembra de lechugas

El cultivo en la misma tierra sólo puede repetirse durante tres años. Al tratarse de un cultivo de renovación, es adecuado para la rotación agrícola.

No se recomienda cultivarlas junto a guisantes, judías, coles y endibias.

La Lactuca sativa es una excelente acompañante para las fresas, espinacas, rábanos, el tomate y las cebollas.

Técnicas de cultivo de lechuga que benefician sus propiedades

La fertilización consiste en dos o tres kilos por metro cuadrado de estiércol enterrado a tiempo en el suelo a una profundidad de treinta o treinta y cinco centímetros.

Después del transplante y durante el crecimiento las plantas deben ser regadas.

Se usarán herramientas como el azadón, para ventilar el suelo y eliminar las malas hierbas.

El cuidado del cultivo debe ser meticuloso. En primer lugar, especialmente en el invernadero, durante el invierno y a principios de la primavera, se deben realizar frecuentes apisonamientos. Esto evitará que el collar se descubra y se enganche fácilmente en el frío.

A lo largo del año, al menos semanalmente, desherbamos los alrededores para evitar la proliferación de malas hierbas.

Una excelente alternativa es utilizar un mantillo plástico o biodegradable desde el momento de la plantación. Esto evitará las malas hierbas, ayudará a mantener el sustrato fresco y reducirá sus necesidades hídricas. Además, el calor acumulado promueve un rápido desarrollo, especialmente en primavera y otoño.

Plagas y hongos que atacan a las lechugas

Entre los parásitos más frecuentes se encuentran los áfidos: su aparición se ve favorecida por una excesiva fertilización nitrogenada. Sin embargo, es posible intervenir con insecticidas a base de piretrinas o piretroides y luego respetar escrupulosamente los tiempos antes de su consumo.

Los áfidos atacan las hojas haciéndolas pegajosas. La defensa consiste en un uso moderado de fertilizantes nitrogenados porque facilita su propagación. Para el control directo, las plantas infestadas deben ser destruidas o pueden ser tratadas con ceniza de madera, litio o polvo de roca; también se puede utilizar piretro o rotenona.

Otras plagas animales son las moscas de jardín, larvas de escarabajos, grillotalpa, caracoles, etc.

Entre los hongos recordamos el mildiú lanoso, el blanco malo, el moho gris de la lechuga, el óxido de las hojas, etc. El mildiu suave se manifiesta con manchas en las hojas seguidas de una pátina blanquecina.

Una virosis común es el mosaico de lechuga que se manifiesta con pústulas amarillas en las hojas y es necesario quemar las plantas afectadas. Es peligrosa porque se transmite por los insectos a todo el cultivo. Las plantas afectadas tienen hojas con pústulas y manchas evidentes.

¿Cómo regar las lechugas?

Un aspecto crucial para obtener buenos resultados es la irrigación de la lactuca sativa.

Las plantas son muy sensibles a la temperatura del agua. Si es muy diferente de la temperatura del suelo, puede inducir un parón en el crecimiento. Llenemos las regaderas un poco antes para que se atempere el agua o usemos el riego por goteo.

Debe evitarse a toda costa el riego nocturno (especialmente el riego por aspersión). De hecho, es la causa más frecuente de criptógamas y putrefacción, así como de atracción de babosas y caracoles.

Además, la irrigación debe ser lo más regular posible. Las fases alternas de sequía y abundancia son otra posible causa de enfermedades.

Abonado y fertilización del cultivo de lechuga para maximizar sus propiedades

Para lograr buenos resultados, es importante aumentar la cantidad de materia orgánica en nuestra parcela. Por lo general, 20-30 kg de estiércol maduro son suficientes para 10 metros cuadrados de cultivo. Lo ideal es incorporarlo al suelo durante el procesamiento para que la textura también mejore.

Un macroelemento muy importante para este vegetal es el potasio. Su deficiencia conduce a un crecimiento atrofiado y a manchas necróticas en las hojas.

Para prevenir estos problemas podemos distribuir fertilizantes ricos en potasio. Si las tenemos, una excelente alternativa natural son las cenizas.

Además del potasio, esta especie también es ávida de molibdeno, especialmente en su etapa primaria de desarrollo.

Recolección y almacenamiento de la lechuga después de su cultivo para conservar sus propiedades

La cosecha se escala a medida que las plantas alcanzan el tamaño deseado. Las plantas se cosechan cortando la raíz primaria cerca del cuello.

La recolección se realiza en el momento de la necesidad, evitando así una larga conservación que dañaría la consistencia.

Las lechugas de capucha y las romanas se cosechan cuando están bien formadas. Para las primeras es importante que el centro esté bien cerrado. En ambos casos se quita toda la cabeza cortando la base con un cuchillo.

La temperatura ideal para conservación una vez cortada son 0 °C, donde puede aguantar entre 2-3 semanas. A pesar de ser una hortaliza que posee una baja producción de etileno, lo cual beneficia su conservación, es bastante sensible a este. Por esta razón, es mejor conservarla alejada de productos que lo exudan como manzanas, peras y otros alimentos.

Tipos de lechuga y sus propiedades

Las lechugas son una especie con numerosas variedades y cultivares. Veamos los más destacados:

Entre las variedades de cogollo tenemos a la Clásica, Romana, Iceberg, Beluga y Batavia. Todas son muy comunes y populares y es habitual encontrarlas en cualquier comercio. Recomendamos también otros cultivares conocidos como: Trocadero, Reina de mayo, Santa Ana y Maravilla.

Últimamente, debido a su resistencia y facilidad de cultivo, incluso los de cogollo blando han sido muy cosechados. Muy populares son la Lollo bionda y la Lollo rossa, la Gentilina y la Rossa di Trento.

Siempre nos informamos sobre su resistencia al frío y al calor antes de sembrarlos o plantarlos en nuestra parcela. Esta es la mejor manera de obtener cosechas sanas y abundantes.

Propiedades y cultivo de la Lechuga Romana

La lechuga romana a menudo conocida como cos, orejona o italiana se conoce científicamente como Lactuca sativa var. longifolia.

Aunque el nombre “Cos” hace referencia a una isla griega, el origen de la lechuga romana probablemente es árabe. Y fue después de las conquistas del imperio romano en el medio oriente, que se expandió por sus dominios adoptando ese nombre.

La lechuga romana tiene unas hojas fuertes y alargadas con un marcado nervio central. Su sabor es ligeramente amargo y es una de las variedades más empleadas en la elaboración de ensaladas.

Al contrario que otros tipos de lechugas, esta variedad resiste mejor las altas temperaturas.

Según el instituto americano para el cáncer este tipo de lechuga tiene propiedades anticancerígenas.

Propiedades y cultivo de la Lechuga Iceberg

La lechuga iceberg destaca por su forma de repollo, su textura crujiente y su tono verde pálido.

Su falta de sabor ha propiciado que muchos cocineros la utilicen para no enmascarar el sabor de otros alimentos.

Pero la falta de color de este tipo de lechuga, indica un menor contenido en fibra, vitaminas y minerales. Lo cual redunda en una disminución de sus propiedades diuréticas, depurativas y nutricionales, respecto a otros tipos de lechugas.

Lechuga iceberg
Detalle de una lechuga variedad iceberg.

Propiedades culinarias y nutritivas de la Lactuca sativa

Habitualmente la lechuga se consume cruda en sabrosas ensaladas y otras elaboraciones como hamburguesas o el “tabule” de origen árabe.

Sin embargo hay que apuntar que los cultivares de origen chino, que son más robustos, se consumen en muchas ocasiones cocidos.

Composición de la Lactuca sativa

La lechuga tiene un aporte calórico muy escaso, pues mayoritariamente está compuesta de agua (90-95%).

Sin embargo nos provee de valiosos antioxidantes, aminoácidos, vitaminas (A, B1, B2, B3, B9, C, E y K) y minerales (hierro, calcio, fósforo, potasio).

Usualmente solemos retirar las primeras hojas de lechuga como medida de higiene antes de consumirla. No obstante es importante que sepas, que esas hojas usualmente más oscuras tienen un mayor contenido de hierro y vitamina C.

La importancia de la higiene en productos frescos

Como es un producto que habitualmente se consume fresco, es muy importante realzar nuestras medidas de higiene. Sobre todo cuando no sabemos su procedencia ni los métodos de cultivo.

En algunos casos la lechuga puede ser una fuente de infección de enfermedades gastrointestinales como la fiebre tifoidea, salmonelosis y colera.

Esto de debe principalmente a deficiencias en los sistemas de regadío, cuyos aportes hídricos provienen de aguas residuales.

Propiedades medicinales de la lechuga

El cultivo de la lechuga por parte de hombre es ancestral y alrededor de él se han creado algunos mitos o no en torno a sus propiedades:

  • Los antiguos egipcios rendían culto a ciertos dioses con hojas de lechuga, para favorecer su líbido.
  • Popularmente se considera a la lechuga, un ansiolítico natural y moderado que facilita el descanso, especialmente las infusiones de sus hojas.
  • Las dos afirmaciones anteriores aparentemente contradictorias, han sido refrendadas en un estudio científico realizado en año 2006. En este se afirma que dosis moderadas de lechuga tiene efectos ligeramente afrodisíacos, mientras que ingestas superiores provocan resultados inversos, es decir relajantes.

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