Jacobaea vulgaris

La hierba jacobea, hierba de santiago, senecio de santiago o hierba cana es conocida científicamente como Jacobaea vulgaris o Senecio jacobaea. Es una planta silvestre, de flores amarillo-anaranjadas, perteneciente a la familia de las Asteráceas, como por ejemplo la manzanilla.

Jacobaea vulgaris, es nativa del norte de Eurasia y normalmente habita en lugares secos y abiertos.

Sin embargo, la planta es considerada una mala hierba para los ganaderos, debido a su efecto tóxico para el ganado y los caballos. Sin embargo esta especie proporciona una gran cantidad de néctar para diversos polinizadores.

Etimología de la planta Jacobaea vulgaris

El nombre científico actualmente aceptado (Jacobaea vulgaris) fue propuesto por el botánico alemán Joseph Gaertner (1732 – 1791) en su tratado botánico en latín De Fructibus et Seminibus Plantarum publicado en 1791.

El nombre genérico “Santiago” o “Jacobus” podría hacer referencia a la isla de San Jago (Cabo Verde). Mientras por otra parte el epíteto latino “vulgaris” significa “común”.

Jacobaea vulgaris planta
Imagen de la planta Jacobaea vulgaris.

Descripción de la planta Jacobaea vulgaris

La altura de estas plantas es muy variable desde 0,3 a máximo 2 m. La forma biológica es la hemicriptófita scaposa (H scap), es decir, son plantas perennes, con yemas que pasan el invierno a nivel del suelo y están protegidas por la hojarasca o la nieve, y tienen un eje floral erecto, a menudo sin hojas.

El ciclo biológico de esta especie no está bien definido, pero se considera una hemicriptófita bienal (H bienn). Sin embargo la planta tiene tendencia a mostrar propiedades perennes bajo ciertas condiciones culturales, como cuando se somete a una siega repetida.

Raíces de la planta Jacobaea vulgaris

Las raíces de la hierba jacobea son secundarias a partir del rizoma.

Vástago de la planta Jacobaea vulgaris

La parte hipogea, es decir, la parte subterránea de la hierba jacobea, consiste en un rizoma corto.

La parte epigea o parte aérea del tallo es erecta y ascendente. La sección es angular, la superficie llena de surcos y es rojiza en la parte basal. La ramificación es dicotómica-corimbosa, con las ramas son casi erectas.

Los tallos son rectos, no tienen o tienen pocos pelos, y alcanzan una altura de 0,3-2,0 metros.

planta hierba de santiago
Imagen del porte de la especie Jacobaea vulgaris.

Hojas de la planta Jacobaea vulgaris

Las hojas, todas más o menos profundamente lobuladas con los segmentos apicales agrandados (dos dientes divergentes casi a 90°), se dividen en dos tipos:

Hojas de la base: las hojas basales se marchitan pronto.

Hojas caulinares: las hojas caulinares inferiores tienen forma lirada, están partidas (divididas) con 5 – 7 pares de lacinias laterales de diverso desarrollo y con un segmento apical 2-3 veces mayor que los laterales. Las superiores son pinnadas-partidas con aurículas basales laciniadas; las cercanas a la inflorescencia son amplexicaules.

Algunas de las denominaciones populares de esta planta incluyen la palabra “apestoso” o “pedo de yegua“, las cuales surgen por el desagradable olor de las hojas.

Flor de la planta Jacobaea vulgaris

Las flores son zigomorfas y tetracíclicas (es decir, formadas por 4 verticilos: cáliz – corola – androecio – gineceo) y pentámeras (cáliz y corola formados por 5 elementos).

Además, son hermafroditas, más exactamente, las flores liguladas son femeninas, mientras que las del disco central (tubulares) son bisexuales.

Las cabezas de las flores hermafroditas tienen un diámetro de 1,5-2,5 centímetros y nacen en racimos densos y planos; los flósculos son de color amarillo brillante. Esta especie tiene un largo periodo de floración, que va de junio a noviembre (en el hemisferio norte).

flor Jacobaea vulgaris
Detalle de las flores de la planta hierba de santiago.

Cáliz: Los sépalos se reducen a una corona de escamas.

Corola: La parte inferior de los pétalos está soldada y forma un tubo; particularmente los del disco central (tubulosa) tienen mandíbulas dilatadas de cinco lóbulos. En cambio en las flores periféricas (liguladas), el tubo termina en una extensión en forma de cinta que acaba más o menos en cinco dentículos. Tamaño de las flores liguladas: anchura 2 mm; longitud 8 – 12 mm.

Androceo: Hay 5 estambres con filamentos libres; las anteras, en cambio, están unidas entre sí y forman un manguito que rodea al estilo.

Gineceo: El estilo es simple con un estigma profundamente bífido. Las ramas estilares son subcilíndricas, truncadas y con un mechón de pelos en la parte superior. Las ramas (del estilo) están formadas por líneas estigmáticas marginales (los receptores de polen). El ovario es inferior e unilocular, formado por dos carpelos concrescentes y que contiene un solo óvulo.

La floración tiene lugar habitualmente entre junio a octubre.

Jacobaea vulgaris
Imagen de la flor de la hierba jacobea.

Frutos de la planta Jacobaea vulgaris

Los frutos de la planta jacobea son aquenios más o menos cilíndricos, rayados y glabros. También están provistos de un pelaje blanquecino de cerdas dispuestas en múltiples series. Los aquenios de las flores tubulares son solo ligeramente pubescentes.

Reprodución de la Hierba jacobea

La polinización es realizada por insectos (polinización entomógama) como abejas, moscas, polillas y mariposas.

A lo largo de una temporada, una planta puede producir de 2.000 a 2.500 flores amarillas en corimbos de 20 a 60 cabezas planas. Los aquenios tienen un grupo de pelos espinosos, similares a los del diente de león, llamados “papus“, que ayudan a esparcir sus semillas por el viento.

El número de semillas producidas por una sola planta jacobea, puede llegar a ser de 75.000 a 120.000. Sin embargo en su área de distribución nativa en (Eurasia) muy pocas de ellas se convertirían en nuevas plantas. La investigación ha demostrado, que la mayoría de las semillas no viajan una gran distancia desde la planta madre.

La dispersión de las semillas de la planta Jacobaea vulgaris: Las semillas caen al suelo, después de haber sido transportadas unos metros por el viento gracias al papus (diseminación anemócora). Posteriormente las semillas son dispersadas principalmente por insectos como las hormigas (diseminación myrmecoria).

Distribución y hábitat de la planta Jacobaea vulgaris

La especie Jacobaea vulgaris, originaria del continente euroasiático se distribuye por de forma natural por Europa, desde Escandinavia hasta el Mediterráneo. En Estados Unidos (California, Idaho, Illinois, Maine, Massachusetts, Michigan, Montana, Nueva Jersey, Nueva York, Oregón, Pensilvania y Washington.) la encontramos naturalizada, después de haber sido introducida desde Europa.

En Sudamérica crece en Argentina, en África en el norte y en el continente asiático en la India y Siberia. Además es una maleza muy extendida en Nueva Zelanda y Australia.

En muchos estados australianos, la hierba Jacobea ha sido declarada maleza nociva. Este estatus obliga a los propietarios a eliminarla de su propiedad, por ley. Lo mismo ocurre en Nueva Zelanda, donde los agricultores a veces traen helicópteros para fumigar sus fincas si la hierba de jacobea está demasiado extendida.

Distribución altitudinal de la hierba Jacobea: En las montañas estas plantas pueden encontrarse hasta los 1500 m s.n.m. Por lo tanto, podemos afirmar, que la Jacobaea vulgaris frecuenta también las montañas, además de las tierras bajas hasta el nivel del mar.

La Jacobaea vulgaris es una planta relativamente común, que crece fácilmente en campos y prados secos, terrenos no cultivados, huertas, jardines y en general en entornos rurales.

El sustrato preferido es tanto calcáreo como silíceo con pH neutro, con valores nutricionales medios en el suelo, que debe ser moderadamente húmedo.

hierba de santiago planta
Imagen de la planta Jacobaea vulgaris.

Clasificación de la Jacobaea vulgaris dentro de la familia Asteraceae

La familia a la que pertenece Jacobaea vulgaris (Asteraceae o Compositae), es la más numerosa del mundo vegetal, con más de 23000 especies distribuidas en 1535 géneros.

El género Jacobaea Mill. contiene pocas especies (no más de una treintena) distribuidas por todo el mundo, pero con hábitats preferentemente situados en zonas templadas.

El género Jacobaea es de reciente constitución, pues data del año 2006. Pero en realidad, este grupo de plantas ya había sido identificado en 1754 por el botánico escocés Philip Miller (1691 – 1771)- Aunque más tarde sus especies se fusionaron con el género mayor Senecio, formando la sección autónoma: Jacobaea.

Sin embargo, estudios filogenéticos recientes han demostrado que esta sección forma un clado bien sustentado y sólo lejanamente relacionado con las demás especies del género Senecio, lo que justifica plenamente la “rehabilitación” del “antiguo” género Jacobaea.

Como resultado de los trabajos mencionados, se han identificado 27 especies para asignarlas al nuevo género. La investigación está todavía en curso, por lo que es posible que otras especies del género Senecio estén en mejor posición en el nuevo género Jacobaea.

Además, la reciente formación de este género no ha permitido que se actualicen fácilmente las distintas listas botánicas, lo que ha creado cierta confusión en la taxonomía de este grupo.

La especie J. vulgaris, según algunos estudios realizados a principios de este nuevo milenio, fue asignada a la sección Jacobaea (Mill.) ,y por lo tanto al género Jacobaea, caracterizada por hojas divididas (y no), escamas involucrales erectas tras la caída de los aquenios y plantas generalmente perennes.

En particular, según los estudios filogenéticos, a esta planta se le ha asignado una posición relativamente reciente en la evolución del grupo, junto con otras como Jacobaea subalpina y Jacobaea alpina

Dentro del género J. vulgaris forma parte del grupo Jacobaea erucifolia, cuyas especies se caracterizan por tener un ciclo biológico perenne o bienal, escamas erecto-patentes en la fructificación, pocas escamas exteriores (1 – 6) y 13 escamas interiores. Este conjunto está formado por las siguientes especies, además de la que figura en esta entrada:

  • Jacobaea aquatica (Hill) G. Gaertn. & Al.
  • Jacobaea argunensis (Turcz.) B. Nord.
  • Jacobaea erratica (Bertol.) Fourr.
  • Jacobaea erucifolia (L.) G. Gaertn. & Al.
  • Jacobaea lycopifolia (Poir.) Greuter & B. Nord.
  • Jacobaea ornata (Druce) Greuter & B. Nord.

Variedades de Jacobaea vulgaris

Se reconocen dos variedades de Jacobaea vulgaris:

Jacobaea vulgaris subsp. dunensis (Dumort.) Pelser & Meijden: Esta subespecie carece de flores liguladas (distribución: norte de Europa).

Jacobaea vulgaris subsp. gotlandica (Neuman) B. Nord. (distribución: Escandinavia).

Usos de la planta Jacobaea vulgaris

Advertencia
La información proporcionada no es un consejo médico y puede no ser exacta. El contenido es meramente ilustrativo y no sustituye al asesoramiento médico: lea las advertencias.

En la antigua Grecia y Roma se elaboraba un supuesto afrodisíaco a partir de la planta; se llamaba satyrion.

Con las hojas se puede obtener un buen tinte verde, aunque se desvanece. Con las flores se puede obtener un tinte amarillo cuando el tejido está mordiente con alumbre. También se conocen tintes marrones y anaranjados.

Es tóxica y perjudicial para el ganado y los seres humanos; se considera una mala hierba tóxica y ha estado en la “Lista Negra” de Suiza durante años.

Importancia ecológica de la hierba jacobea

La hierba Jacobea es una planta que sirve de alimento a las larvas de Cochylis atricapitana, Phycitodes maritima y Phycitodes saxicolais.

En el Reino Unido, donde la planta es autóctona, la Jacobaea vulgaris sirve de hogar y fuente de alimento a al menos 77 especies de insectos. De las cuales treinta de estas especies de invertebrados utilizan la jacobea exclusivamente como fuente de alimento y hay otras 22 en las que constituye una parte importante de su dieta.

Además, English Nature identifica otras 117 especies que utilizan la Jacobaea vulgaris como fuente de néctar mientras se desplazan entre los lugares de alimentación y de cría. Principalmente abejas solitarias, moscas voladoras, polillas y mariposas como la pequeña mariposa de cobre (Lycaena phlaeas).

La más común de las especies que dependen totalmente de la artemisa para su supervivencia es la polilla del cinabrio.

Control biológico

La Jacobaea vulgaris es conocida como alimento de las orugas de la polilla del cinabrio Tyria jacobaeae. Las cuales absorben los alcaloides de la planta y se vuelven desagradables para los depredadores, hecho que se anuncia con los colores negro y amarillo de advertencia. Esta polilla se utiliza como control de la hierba cana en países en los que se ha introducido y se ha convertido en un problema, como Nueva Zelanda y el oeste de Estados Unidos.

En ambos países se ha introducido el escarabajo pulga de la tanzanita (Longitarsus jacobaeae) para combatir la planta. Otro escarabajo, el Longitarsus ganglbaueri, también se alimenta de la hierba Jacobea, pero también se nutre de otras plantas, lo que lo convierte en un control biológico inadecuado.

Otro agente de control biológico introducido en el oeste de Estados Unidos es la mosca de la semilla de la hierba Jacobea, aunque no se considera muy eficaz en el control de esta especie.

Efectos tóxicos de la Jacobaea vulgaris

La Jacobaea vulgaris contiene muchos alcaloides diferentes, lo que la hace venenosa para ciertos animales.

Los alcaloides que se han encontrado en la planta, confirmados por el informe EHC 80 de la OMS son: jacobina, jaconina, jacozina, otosenina, retrorsina, senecifilina, senecionina y senkirkina. La distribución de los posibles alcaloides varía mucho entre las plantas del mismo lugar e incluso la cantidad absoluta de alcaloides varía drásticamente.

La hierba jacobea es motivo de preocupación para las personas que crían caballos y ganado. Sin embargo en las zonas del mundo donde la artemisa es una planta autóctona, los casos documentados de envenenamiento comprobado son raros.

Los caballos no suelen comer artemisa fresca debido a su sabor amargo. El resultado, si se consume una cantidad suficiente, puede ser una cirrosis irreversible del hígado de una forma identificada como megalocitosis, en la que las células se agrandan de forma anormal. Los signos de que un caballo ha sido envenenado incluyen mucosas amarillas, depresión y falta de coordinación.

Sin embargo, no hay una prueba definitiva para la intoxicación, ya que la megalocitosis no es un cambio en el hígado que sea específico de la intoxicación por la hierba de pasto. También se observa en la intoxicación por otros agentes alquilantes, como las nitrosaminas y las aflatoxinas. Por ejemplo las aflatoxinas son un contaminante común formado en los piensos por los mohos.

El alcaloide no se acumula realmente en el hígado, pero un producto de descomposición puede dañar el ADN y mata progresivamente las células.

A veces se afirma que un 3-7% del peso corporal es mortal para los caballos, pero existe un ejemplo en la literatura científica de un caballo que sobrevivió a la ingesta de más del 20% de su peso corporal.

El efecto de dosis bajas se ve disminuido por la destrucción de los alcaloides originales por la acción de las bacterias en el tracto digestivo, antes de que lleguen al torrente sanguíneo.

No se conoce ningún antídoto o cura para la intoxicación. Sin embargo se conocen ejemplos en la literatura científica, de caballos que se recuperan completamente, una vez que se ha dejado de consumir.

Los alcaloides pueden absorberse en pequeñas cantidades a través de la piel, pero los estudios han demostrado que la absorción es mucho menor que por ingestión. Además, algunos se encuentran en forma de óxido, que sólo se vuelve tóxico tras su conversión en el tracto digestivo y se excreta de forma inofensiva.

Algunas personas sensibles pueden sufrir una reacción alérgica porque la Jacobaea vulgaris, al igual que muchos miembros de la familia Compositae, contiene lactonas sesquiterpénicas que pueden causar dermatitis compositae. Estas son diferentes de los alcaloides de pirrolizidina, responsables de los efectos tóxicos.

Se ha descubierto que la miel recolectada de la hierba jacobea contiene pequeñas cantidades de jacolina, jacobina, jacozina, senecionina y senecifilina. Sin embargo se ha considerado que las cantidades son demasiado pequeñas para ser preocupantes.

La hierba Jacobea en la historia

El médico griego Pedanius Dioscorides, recomendaba esta hierba. Los dos “padres” de la herbolaria, Gerardo y Culpeper, también recomendaban la hierba. Culpeper era un botánico astrológico y creía que la planta estaba “bajo el mando de la Dama Venus”.

Donald Macalastair, en la isla de Arran, contaba una historia de hadas que viajaban a Irlanda. La jacobea era su transporte y cada una de ellas cogía una planta, se sentaba a horcajadas y llegaba a Irlanda en un instante.


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